Siguiendo a Chauveau (2000), podemos
decir que existen centros con dinámicas de relación (espirales) positivas o negativas
que caracterizan la comunicación entre la escuela y las familias; dinámicas que
pueden desanimar al más implicado. Uno de los problemas habituales que
acostumbra a surgir es que la institución escolar confunde el informar con el
comunicar (Azdouz, 1995), es decir, a menudo la escuela cree que con dar
abundante información a las familias es suficiente (Iaeggi, Osiek y Favre, 2003).
Se debería pues pensar no sólo en informar, sino también en comunicar, en adaptarse
a las diferentes especificidades de la forma más adecuada para que los padres y
las madres asimiles y utilicen estas informaciones.
Los espacios del centro y su entorno
El primer factor que afecta a la relación
entre familia y escuela, por ser contextual, es el espacio y su gestión, dado
que pueden afectar a la mejora o al empeoramiento de las relaciones entre
profesionales y familias y entre familias. Sobre el espacio y su distribución hay
decisiones que puede tomar el centro, pero otras que les vienen dadas, estas
últimas son independientes del centro, pero condicionan la relación.
La organización del centro
A pesar de existir muchas excepciones,
se podría considerar que la limitación del acceso
físico de las familias a la escuela.
Las principales cuestiones que se
gestionan de una forma más abierta o más cerrada para las familias son las siguientes:
- Los horarios de apertura y cierre de los espacios de la escuela y del recinto.
- El número de puertas abiertas y cerradas, es decir, los accesos posibles al centro.
- La delimitación de los espacios, es decir, dónde pueden entrar y dónde no pueden entrar los familiares, y cuándo pueden hacerlo.
- El espacio de espera de los padres (cuál es, cómo es y cómo se organiza).
Las actitudes y las expectativas de las familias
Hay docentes que con su imagen
invitan a la relación más personal y otros que marcan distancia, a la vez, hay
docentes que con su comportamiento van indicando el tipo de relación que
desean. En ocasiones, existen percepciones erróneas por ambas partes y se dan
situaciones que llevan a interpretaciones erróneas.
Las familias refiriéndose a ellos,
interpretan que la integración significa mantener una relación cordial con el
resto de progenitores y con los docentes.
Los canales de comunicación y su eficiencia
Un factor importante para
potenciar las relaciones familia-escuela es la facilidad de comunicación, que ésta fluya en todos los sentidos. Los canales de comunicación habituales
entre la escuela y los progenitores son los siguientes:
- Las reuniones de inicio de curso.
- Las tutorías.
- La agenda escolar.
- Las circulares y notas a los padres.
- El tablón de anuncios.
- El teléfono, el correo electrónico y la web.
- La revista del centro.
- Las consultas, es decir, los contactos informales (más frecuentes en los cursos inferiores).
La dinámica de trabajo y la actitud de los docentes y de otros
profesionales del centro
El profesorado no ha sido
suficientemente formado para reconocer la importancia del rolde las familias
dentro de las escuelas y de los institutos, y tampoco se le ha dotado de estrategias
para que puedan aproximarse a las familias.
Los docentes tienen representaciones
positivas y negativas de las familias y la utilizan de forma cotidiana en sus
relaciones y en el trabajo en el aula: en la clasificación que hace del alumnado.
También es necesario otorgar la
importancia que se merece a otros profesionales presentes en el centro y al papel
que desempeñan en la relación con las familias, así, detectamos que conserjes,
cocineros, monitores…, contribuyen de forma importante a la creación de una dinámica
positiva de relación y son facilitadores de esta conexión entre la escuela y la
familia.

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