Educar en un nuevo contexto tecnológico y social


Como se ha puesto de manifiesto en entradas anteriores, son numerosos los cambios sociales, culturales  y tecnológicos con los que tienen que lidiar las familias de hoy.
Los padres de hoy día,  no pueden utilizar recuerdos ni experiencias de su infancia en la crianza de sus hijos, puesto que están inmersos en un contexto completamente distinto.



Hay dos factores que fundamentalmente  influyen en la socialización  infantil actual:

  •         Por un lado, el consumo: los modelos sociales y los patrones de consumo desarrollados por las grandes empresas y la publicidad convierten a las instituciones publicitarias a un agente más en el proceso de socialización. Los niños comienzan a ser interpelados por la publicidad incluso antes que desde la esfera pública de participación. Esta relación temprana con el mercado reestructura el modelo de socialización históricamente conocido, en el que la escuela se posicionaba como un eslabón inmediato a la familia en la tarea de inmersión del individuo en la sociedad. Actualmente ambas deben convivir y competir con nuevas agencias comerciales productoras de sentido colectivo. Desconocer este contexto se puede convertir en un obstáculo tanto para la educación familiar como para la escolar. Para profundizar y reflexionar acerca de cómo afecta la sociedad del consumo a los niños, es muy interesante ver este vídeo:





  •           Por otro lado, la tecnología: televisión, vídeos, ordenadores, videojuegos, chat, redes sociales, etc. El atractivo de las tecnologías para pequeños y pequeñas, así como su alto nivel de accesibilidad, puede provocar que se vean absorbidos en ellas durante horas, lo que supone un motivo de cierta preocupación para los especialistas, se advierte que pueden suponer un inconveniente para el desarrollo de habilidades sociales, la imaginación, hábitos saludables..., o provocar problemas de atención, de visión, trastornos del sueño, agresividad e, incluso, adicción. Pero también tienen impacto positivo en su uso. Los niños y niñas mejoran su comprensión, creatividad, capacidad de memoria, motivación para aprender, desarrollo de competencias digitales y el aprendizaje autónomo. Un mal ejemplo de cómo el desarrollo tecnológico influye en las familias lo podemos ver a continuación:


Estos dos factores, omnipresentes e inexistente en las generaciones anteriores, hacen que aumente la dificultad de los padres para afrontarlos y hace que la fuerza educativa de la familia decaiga frente a estos elementos de la sociedad postmoderna.
Sin embargo, las teorías psicológicas de la socialización siguen atribuyendo a la
familia, en cualquiera de las formas descritas, una función básica en este proceso. La
socialización como proceso a través del cual el ser humano adquiere un sentido de identidad personal y aprende las creencias, normas y valores apreciadas y esperadas por las personas que les rodean.


Según González – Pineda:

En ese proceso, el gran reto de los padres para lograr seres independientes, responsables, resolutivos y seguros de sí mismos es concretar cómo debe ser el control que ellos ejercen sobre sus hijos y cuál el modelo a seguir para que la educación sea realmente satisfactoria. El control debe ser directamente proporcional a la autonomía y libertad: a mayor control menor autonomía y viceversa. Demasiado dominio la anula y poco produce desorientación. El control se refiere al grado de esfuerzo que los padres hacen por influir en sus hijos más que el grado de control realmente alcanzado.


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